Una sencilla prueba le confirmará si puede beneficiarse del Cinturón Sacroilíaco Serola. Túmbese boca arriba, con las piernas rectas, eleve los pies unos 15 cm y, a continuación, vuelva a bajarlos hasta el suelo. Después, haga que alguien le empuje la cabeza muy suavemente hacia los pies. Lo que se pretende es que, al empujar, la fuerza se transmita a lo largo de la columna hasta el hueso sacro. Si le cuesta más elevar las piernas con la fuerza suplementaria en la columna, significa que tiene una distensión sacroilíaca y que puede beneficiarse del Cinturón Sacroilíaco Serola.
Si tiene problemas en el cuello o en la columna que pudieran verse afectados al realizar esta prueba, le sugiero otro método. En lugar de que alguien le empuje la cabeza, haga que esta persona le coloque las manos sobre los lados de las caderas para juntarlas y empujarlas hacia la espalda, de forma que la fuerza se transmita hacia el hueso sacro, o bien póngase un Cinturón Sacroilíaco Serola. Si entonces puede levantar las piernas más fácilmente, significa que puede beneficiarse de nuestro cinturón.
Precaución: esta prueba no debe sustituir los cuidados profesionales. Muy al contrario, puede significar que debe acudir a un profesional sanitario que realice la estabilización sacroilíaca. Consulte la sección Cuñas pélvicas hinchables.











