- ayudar en el tratamiento y curación de la articulación sacroilíaca
- actuar como un ligamento externo
- evitar la tensión en los ligamentos sacroilíacos
- mantener una correcta estabilidad en la articulación sacroilíaca
- normalizar la función de la articulación sacroilíaca
- reducir el dolor muscular ocasionado por las lesiones sacroilíacas
- reducir el dolor muscular ocasionado por las lesiones sacroilíacas
- mejorar el tono en los músculos inhibidos
- reducir el tono en los músculos tensos
- aumentar la fortaleza y la resistencia musculares en todo el cuerpo
- ayudar a prevenir nuevas lesiones durante la flexión del tronco, la rotación o cuando se levanta peso.
- ayudar a mantener el tono de los músculos del suelo pélvico durante el embarazo
- normalizar la transferencia central de fuerzas
- mejorar los programas de rehabilitación
- permitir hacer ejercicio físico y estiramientos de una forma más efectiva y segura
- reducir la posibilidad de que los músculos de las piernas fallen
- mejorar la postura
El Cinturón Sacroilíaco Serola está diseñado para mantener sujetas las articulaciones sacroilíacas, de forma que las probabilidades de que se abran excesivamente entre tratamiento y tratamiento se reduce considerablemente.
Si la articulación se vuelve abrir, el Cinturón Sacroilíaco Serola minimizará las nuevas lesiones en dicha articulación y sus ligamentos.
En un estudio de 12 pacientes con inestabilidad pélvica, Walheim et al. [1] observaron que 9 pacientes notaban algún alivio con un cinturón sacroilíaco.
El Cinturón Sacroilíaco Serola es el único que está diseñado para normalizar el funcionamiento de la articulación sacroilíaca (consulte Por qué debería comprar un Cinturón Sacroilíaco Serola).
Al llevar el Cinturón Sacroilíaco Serola, la tensión en los ligamentos se elimina o se minimiza, de forma que el tono muscular y la fortaleza quedan normalizados (consulte El "reto Serola").
Mens et al. [2] afirmaron que “el cinturón pélvico es una ortesis muy utilizada para el tratamiento del dolor de cintura pélvica”. “Se modificó la movilidad de las articulaciones pélvicas con un cinturón pélvico y se midió mediante el método radiográfico de Chamberlain”.
Durante la rehabilitación, el Cinturón Sacroilíaco Serola mantiene el hueso sacro sujeto al hueso ilíaco con la tensión adecuada, de forma que, al hacer ejercicio, cuando desplace el hueso ilíaco hacia atrás, retrocederá también el sacro. Los ligamentos no sufren tensión y la articulación permanece intacta, lo que resulta crítico para la rehabilitación. Tanto si hay demasiada tensión, como si es muy escasa, tendrá lugar el espasmo muscular y la inhibición.
Si se hace ejercicio sin el Cinturón Sacroilíaco Serola, sólo se obtendrá un alivio temporal del dolor muscular, pero podría favorecer el avance de la lesión articular, lo que provocará microtraumas en los ligamentos, y hará que se recupere la rigidez muscular de nuevo, probablemente con mayor intensidad.
Al permanecer en posición erecta, la actividad del músculo oblicuo interno se reducía significativamente si llevaban el Cinturón Sacroilíaco Serola, lo que indica que un cinturón pélvico favorece la estabilidad de la articulación sacroilíaca. Snijders et al. [3]
References
1. Walheim GG: Stabilization of the pelvis with the Hoffmann frame. An aid in diagnosing pelvic instability. Acta orthopaedica Scandinavica 1984, 55:319-324.
2. Mens JM, Vleeming A, Snijders CJ, Stam HJ, Ginai AZ: The active straight leg raising test and mobility of the pelvic joints. Eur Spine J 1999, 8:468-473.
3. Snijders CJ, Ribbers MT, de Bakker HV, Stoeckart R, Stam HJ: EMG recordings of abdominal and back muscles in various standing postures: validation of a biomechanical model on sacroiliac joint stability. J Electromyogr Kinesiol 1998, 8:205-214.











