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Instrucciones

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Preguntas más frecuentes

¿CÓMO DEBO TOMARME LAS MEDIDAS?

  1. Coloque las manos en las caderas y mueva las piernas.
  2. Notará en las manos que la parte superior de los huesos de las piernas, llamados trocánteres, se mueve.
  3. Con suavidad, busque con los dedos hasta encontrar el final de los trocánteres.
  4. En la parte delantera de la pelvis, a los lados, encontrará un hueso llamado espina ilíaca antero-superior (ASIS, por sus siglas en inglés), justo debajo de la cintura.
  5. Tómese la medida a 5 cm desde el final de los trocánteres, justo debajo de las espinas ilíacas antero-superiores.

¿CÓMO TENGO QUE LLEVAR EL CINTURÓN?

  1. Póngase el Cinturón Sacroilíaco Serola justo por encima de los huesos de las piernas que sobresalen en los lados de las caderas (trocánteres) y justo debajo de la espina ilíaca antero-superior de la parte delantera de las caderas.
  2. Abróchese el cinturón apretándolo bastante alrededor de las caderas.
  3. Tire de las dos bandas elásticas alrededor del cuerpo hacia el frente. Para asegurarse de que lo usa de la mejor manera posible, póngase el cinturón siempre de esta forma.

¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE EL CINTURÓN ORIGINAL Y EL NUEVO?

El Nuevo Cinturón Sacroilíaco Serola tiene las mismas funciones básicas, pero con un cambio significativo en cuanto a comodidad y adherencia. En la primera capa, se ha sustituido el algodón por una espuma de uretano de celda abierta. Más información...

En la medida en que el material elástico tira de la capa de algodón hacia atrás, pueden producirse pliegues en dicha capa de algodón si no está lo bastante apretada.

Durante los episodios de dolor, el Cinturón Sacroilíaco Serola debe llevarse puesto el mayor tiempo posible, tanto de día como de noche. Si se produce alguna irritación al llevarlo puesto, deje de usarlo y acuda a un médico que trate la columna.

Para obtener la máxima seguridad y soporte, y para contribuir a evitar el dolor, el Cinturón Sacroilíaco Serola debe llevarse puesto siempre que se realicen actividades que impliquen flexionar el tronco, levantar peso o rotar.

Lávese a mano con agua fría.


COLOCACIÓN DEL CINTURÓN

 La posición y colocación del cinturón sacroilíaco se probado en varios experimentos no relacionados. Cada grupo probó la posición superior (en la espina ilíaca antero-posterior o justo debajo de ella, por encima de los trocánteres) y la posición inferior (directamente sobre los trocánteres). Los trocánteres son la parte superior de los huesos de las piernas que sobresalen en los lados de las caderas.

Los que están a favor de la posición superior:

Snijders [1] desarrolló un modelo biomecánico de la articulación sacroilíaca y observó que “el cinturón se debe situar cranealmente respecto al trocánter mayor y caudal a las articulaciones sacroilíacas. Es fundamental, porque una posición más elevada (más arriba de la posición superior) podría resultar inútil e incluso contraproducente. Una posición del cinturón caudal a las articulaciones sacroilíacas tiene la ventaja añadida de que puede contrarrestar la nutación mediante la presión en el lado caudal-dorsal del hueso sacro".

Vleeming [2] observó que “llevando el cinturón justo por encima de las trocánteres mayores se consiguió un autosoporte de la pelvis”.

Damen et al. [3] estudiaron a voluntarios sanos, utilizando la tecnología Doppler de imágenes por vibración, que supone un método reproducible y fiable de medición de la laxitud sacroilíaca. Utilizaron un cinturón que medía unos 7,6 cm de ancho en la articulación sacroilíaca, y que se ajustaba con extensómetros. Observaron que el cinturón proporciona menos laxitud (mayor estabilidad) tanto en la posición superior como en la posición inferior, aunque la mayor estabilidad la ofrece en la posición superior.

Los que están a favor de ambas posiciones, según el objetivo:

Mens et al. [5] estudiaron a mujeres que padecían dolor en la cintura pélvica relacionado con el embarazo; también utilizaron tecnología Doppler de imágenes por vibración, también durante la realización de la prueba de elevación activa de la pierna recta (ASLR, por sus siglas en inglés). Coincidiendo con Damen et al., arriba, observaron que tanto la posición superior como la inferior mejoraban significativamente la estabilidad de la articulación sacroilíaca (reducían la laxitud), según el Doppler IV; sin embargo, la posición superior era de nuevo significativamente más estable que la inferior. No obstante, con la prueba ASLR no se observó ninguna diferencia en la capacidad de elevar las piernas, entre la posición superior y la inferior del cinturón.

En otro estudio de 21 mujeres no embarazadas, con dolor periparto en la cintura pélvica, Mens et al.[6] observaron que “la prueba de la elevación activa de la pierna recta (ASLR) con un cinturón redujo la afección de 20 pacientes. Una paciente notaba un aumento del dolor en la región sinfisial en cuanto se le apretaba el cinturón. Diez pacientes prefirieron la posición inferior, siete, la superior y otras tres no tuvieron preferencia alguna.

Mens et al. [7] probaron la fortaleza muscular tras el parto, durante la prueba de la elevación activa de la pierna recta. Un ochenta por ciento mostró un aumento de la fuerza; la mitad de las mujeres prefirieron la posición superior y, la otra mitad, la inferior.

Mens et al. [6] observaron que 20 (un 95%) de esas 21 pacientes redujeron su afección con un cinturón sacroilíaco. “Diez pacientes prefirieron la posición inferior del cinturón, siete, la superior y otras tres no tuvieron preferencia alguna”.

Es importante destacar que Damen et al. y Mens et al. hicieron las pruebas con los pacientes boca abajo, posición en la que los músculos están relajados, mientras que, en el experimento de Pel, el modelo se valoró con el paciente sentado.

Referencias

  1. Snijders CJ: Transfer of Lumbosacral Load to Iliac Bones and Legs: Part 1 - Biomechanics of Self-Bracing of the Sacroiliac Joints and its Significance for Treatment and Exercise. Clinical Biomechanics 1993a, 8:285-294.
  2. Vleeming A: Towards An Integrated Therapy For Peripartum Pelvic Instability-A study Of The Biomechanical Effects Of Pelvic Belts. In Proceedings of the 1st Interdisciplinary World Congress on Low Back Pain and its Relation to the Sacroiliac Joint. 1992
  3. Damen L, Spoor CW, Snijders CJ, Stam HJ: Does a pelvic belt influence sacroiliac joint laxity? Clinical biomechanics (Bristol, Avon) 2002, 17:495-498.
  4. Pel JJ, Spoor CW, Goossens RH, Pool-Goudzwaard AL: Biomechanical model study of pelvic belt influence on muscle and ligament forces. Journal of biomechanics 2008.
  5. Mens JM, Damen L, Snijders CJ, Stam HJ: The mechanical effect of a pelvic belt in patients with pregnancy-related pelvic pain. Clinical biomechanics (Bristol, Avon) 2006, 21:122-127.
  6. Mens JM, Vleeming A, Snijders CJ, Stam HJ, Ginai AZ: The active straight leg raising test and mobility of the pelvic joints. Eur Spine J 1999, 8:468-473.
  7. Mens JA, Vleeming A, Snidjers C, Stam HJ: Active straight leg raising test: a clinical approach to the load transfer function of the pelvic girdle. In Movement, Stability, and Low Back Pain. Edited by Vleeming A, Mooney V, Dorman T, Snidjers C, Stoeckart R: Churchhill Livinstone; 1997: 425-431
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