...PARA ELEGIR EL CINTURÓN ADECUADO, HAY QUE TENER EN CUENTA LA FUNCIÓN DE LOS LIGAMENTOS
- Los ligamentos establecen un tope al final del arco de movilidad
- Los ligamentos son fundamentalmente no elásticos: si fueran elásticos no podrían servir de tope
- Los ligamentos no comprimen la articulación: permiten la movilidad en todo el arco de movimiento
- Los ligamentos transmiten la sensación de posición para ayudar a regular el tono muscular (reflejo ligamento-muscular)
VARIOS ESTUDIOS BIOMECÁNICOS HAN REVELADO QUE LA TENSIÓN CORRECTA PARA UN CINTURÓN SACROILÍACO ES PARECIDA A LA QUE SE APLICARÍA PARA ATARSE EL ZAPATO
Dentro de la articulación sacroilíaca, el único medio de intercambio de líquidos para la entrada de nutrientes y la salida de deshechos metabólicos es la diferencia de presión. Si el cinturón se aprieta demasiado se puede reducir fácilmente la movilidad normal, reduciendo también el mecanismo de bombeo; esto provoca una acumulación de toxinas que tiene como resultado la irritación de la articulación y edema.
Por otro lado, los cinturones elásticos no consiguen ofrecer un tope que limite el movimiento, por lo que el ligamento se estira y se provoca la activación del reflejo artrocinético, la disipación de las fuerzas y la continua hipermovilidad. El material elástico no puede sustituir a un ligamento, pero puede permitir un mejor funcionamiento de los músculos y otros tejidos elásticos, una vez que el material no elástico ha establecido un tope.
UNA APLICACIÓN CORRECTA IMPLICA TENER EN CUENTA LO QUE SE QUIERE CONSEGUIR
Los receptores de los ligamentos que activan el reflejo artrocinético (provocando espasmo) se activan por la irritación de los ligamentos distendidos, inducida químicamente a través de la hipomovilidad o mecánicamente por el estiramiento. La clave es aplicar la capa no elástica lo suficientemente apretada como para comprimir los tejidos blandos de las caderas, de tal forma que su elasticidad no permita a los ligamentos de la articulación sacroilíaca estirarse más allá de su arco de movimiento natural, pero sin aplicar una compresión excesiva que reduzca la movilidad por debajo de lo normal. A continuación, hay que tener en cuenta a los estabilizadores secundarios (los músculos y tejidos elásticos) que han estado sometidos a una distensión para poder dar soporte a la articulación; entonces, se aplica una capa elástica para contribuir a realizar esta función (una vez establecido el arco de movimiento normal mediante la primera capa) con la intención de conseguir la curación.
EL CINTURÓN SACROILÍACO SEROLA COMBINA LO MEJOR DE AMBOS MATERIALES; una capa no elástica que actúa como tope, junto con un material elástico lo suficientemente fuerte como para proporcionar una compresión y elasticidad correctas que se aproximen a la movilidad normal de la articulación. Juntas, estas fuerzas dan soporte, en lugar de dificultar, al mecanismo subyacente de la diferencia de presión, la movilidad craneosacral, y resisten las fuerzas externas a las que puede verse sometida la articulación al levantar peso, rotar o flexionar el tronco.
¿POR QUÉ NO UTILIZAR UNA ALMOHADILLA SACRA? La colocación correcta de una almohadilla debería ser adecuada por debajo de la S2 para que haga rotar anteriormente el vértice del sacro y su base posteriormente, hacia su articulación con el hueso ilíaco. Sin embargo, la colocación adecuada del cinturón haría situar la almohadilla en la S2 o más arriba en la mayoría de pacientes, lo que provocaría que se empujara la base alejándola del hueso ilíaco abriendo la articulación, sometiendo a tensión a los ligamentos y aumentando los espasmos.
LA CLAVE ES LA NORMALIZACIÓN, MÁS QUE LA SIMPLE ESTABILIZACIÓN!
Al normalizar los mecanismos de la articulación, se normaliza su fisiología, incluida la fortaleza muscular, la propriocepción y la dinámica de intercambio de líquidos. Una función normal favorece la curación.











