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CUÁNTO SE DEBE APRETAR DEL CINTURÓN

Primera capa, no elástica

El Cinturón Sacroilíaco Serola no lleva ninguna hebilla. Está pensado para apretarlo tanto como se pueda tirar de él superponiendo las manos. El objetivo es comprimir los tejidos blandos de las caderas de forma que, cuando la articulación sacroilíaca se abra, se detenga al final del arco de movimiento normal. Es por esta razón que el cinturón debe tener un componente no elástico.

Sin embargo, el resto de cinturones sacroilíacos no elásticos tienen hebillas que permiten al usuario hacer palanca y reducir fácilmente la movilidad por debajo de lo normal. Los fabricantes de este tipo de cinturón sacroilíaco alientan al usuario a apretárselo fuerte y bloquear la articulación. Este concepto, nos remite los tiempos en que se creía que la articulación sacroilíaca era inmóvil, y que cualquier grado de movilidad era un signo de inestabilidad. Las investigaciones de los últimos años han demostrado que la articulación sacroilíaca sí tiene una ligera movilidad, que es necesaria para su correcto funcionamiento.

Los problemas ocasionados por los cinturones que reducen la movilidad de la articulación sacroilíaca por debajo de lo normal son significativos. Como todos los tejidos, los ligamentos se atrofian con el desuso. La inmovilización o el soporte artificial, que reduce la movilidad por debajo de lo normal, provocará una reabsorción de colágeno, que se traducirá en una pérdida de espesor y una debilitación del ligamento, tanto en su estructura como en su inserción al hueso, aumentando el riesgo de lesión con la actividad súbita excesiva. Solomonow [8]. La tensión que se desarrolla gracias al cinturón Sacroilíaco Serola permite una movilidad normal dentro del arco de movimiento natural de la articulación sacroilíaca, evitando que el movimiento deficiente o excesivo lesione aún más a los ligamentos.

Además, al reducir la movilidad por debajo de lo normal, en cualquier articulación, se reduce el mecanismo de bombeo natural que aporta oxígeno y otros nutrientes, y elimina los deshechos metabólicos, como el ácido láctico y otros, descendiendo el pH. El organismo responde desviando calcio para neutralizar el pH, lo que puede tener como resultado la artrosis.

Freeman[9] sugirió que la presión aplastante en la cápsula de una articulación puede provocar una entrada nociceptiva (dolor) y desencadenar el espasmo muscular directamente a través de la neurona motora alfa. La palanca que se puede hacer con la hebilla, facilita la posibilidad de apretar demasiado el cinturón y puede lesionar los vasos sanguíneos y linfáticos en el interior del ligamento interóseo. Esto resulta relevante al considerar los efectos de aplicar un cinturón sacroilíaco demasiado apretado y puede ser una de las razones por las que el músculo se debilita cuando el cinturón de ajusta con demasiada fuerza.

Mens [5], arriba, utilizó también presiones de 50 y 100 Newton (100 N = 10,20 kg) y no observó diferencias significativas en los efectos de ambas presiones, ni en la posición superior ni en la inferior. Sin embargo, sugirió que presiones mayores podrían provocar lesiones. Una hebilla puede ejercer presiones mucho mayores.

Vleeming [2] afirmó: “El movimiento se restringió significativamente con la aplicación de un cinturón no elástico (de unos 5 cm de ancho) con una tensión de 50 N. Con un cinturón de 100 N se obtuvo un resultado similar (100 N = 10,20 kg). Si aplicaban fuerzas de mayor magnitud no se obtenían mejores resultados y podían llegar a ser contraproducentes porque se comprimiría la sínfisis artificialmente. La rotación media desde el final del recorrido de nutación hasta el final del recorrido de contra-nutación se redujo un 29%, lo que representa una mejora considerable.

Snijders [1] afirma que “en el caso de las pacientes con dolor periparto, se asume que la hipermovilidad de las articulaciones sacroilíacas puede provocar muchos daños. Un método para restaurar la estabilidad pélvica es el uso de un cinturón pélvico. El hecho de que, usando uno de estos cinturones se puede reducir el dolor, puede ser la razón por la que en algunas culturas (por ejemplo, en Indonesia, en Turquía o en Marruecos) se lleva una faja elástica por la zona de la S2, a partir del sexto mes de embarazo, aproximadamente. Según nuestro modelo biomecánico, concluimos que, si un cinturón de este tipo se coloca una ligera fuerza, como la que aplicamos al atarnos los zapatos, será suficiente para generar un efecto de autosoporte en las articulaciones sacroilíacas sobrecargadas. La fuerza que ejerce un cinturón grande no es recomendable, ya que puede provocar irritación y edema, y puede resultar perjudicial para sínfisis. Snijders [1] desarrolló un modelo biomecánico que apoya el concepto de que un cinturón sacroilíaco, colocado sobre los trocánteres mayores y debajo de la articulación sacroilíaca es suficiente para crear un efecto de autosoporte en dicha articulación Sugirió que la colocación justo debajo de la articulación sacroilíaca, en sí misma, ayudar a prevenir la nutación del sacro al limitar la rotación hacia atrás de su vértice.

En otro libro, Richardson et al. [10] tratan las relaciones explicadas arriba y mencionan las posibles causas de la respuesta retardada del transverso y otros músculos abdominales, incluyendo efectos en el sistema nervioso central, como la generación de tensión muscular opuesta, disfunción vestibular, disfunción muscular del tronco e inhibición refleja. Todos estos efectos pueden observarse en una lesión sacroilíaca. La inhibición refleja se ha relacionado con derrame, dolor, estiramiento del ligamento y compresión capsular. De estos efectos, los primeros tienen lugar en la lesión de nutación de la articulación sacroilíaca y, el último, tiene ocurre cuando se coloca un cinturón sacroilíaco demasiado apretado sobre una articulación sacroilíaca lesionada.

Lo que debe hacer un cinturón sacroilíaco es actuar como un ligamento, cuya función es dar soporte. Un ligamento no comprime la articulación. En lugar de eso, proporciona un tope no elástico al final del arco de movimiento. El Cinturón Sacroilíaco Serola es el único que está diseñado para actuar como un ligamento. Evita que la articulación sacroilíaca se abra más de lo normal.

El objetivo de la primera capa no elástica es comprimir los tejidos blandos de las caderas para eliminar toda laxitud y ofrecer un tope al final del arco de movimiento normal.

LA SEGUNDA CAPA (Elástica)

Los cinturones estrictamente elásticos puede ofrecer compresión y permitir una buena función articular en posición neutra, pero no proporcionan un tope al final del arco de movimiento. Así que cuando el usuario flexiona el tronco, levanta peso o rota, la articulación puede abrirse fácilmente más de lo normal, volviendo a lesionar los ligamentos y desestabilizando la articulación. A este respecto, un cinturón que depende de la compresión elástica, puede proporcionar una falsa seguridad.

Algunos fabricantes de cinturones elásticos, o que tienen componentes elásticos, dicen que mejoran la estabilidad sacroilíaca porque dan apoyo a la acción de varios músculos, como el transverso abdominal, el multífido y los del suelo pélvico. Sin embargo, no cabe duda de que cualquier cinturón que reemplace a los músculos puede debilitar y atrofiar a los músculos afectados, como ocurre con los cinturones lumbares. Además, dichos músculos inducen la nutación y pueden lesionar aún más la articulación sacroilíaca si se aplica la presión suficiente; ésta es la razón por la que el cuerpo inhibe de forma inherente estos músculos cuando hay una lesión sacroilíaca. No tiene sentido ofrecer soporte a los músculos que el cuerpo está intentando desactivar.

Damen [3] destacó que el efecto de palanca que ofrece un cinturón sacroilíaco es similar al del músculo transverso abdominal que, mediante sus inserciones en el hueso ilíaco y, utilizando los ligamentos pélvicos posteriores como palanca, puede comprimir fuertemente la articulación. Este efecto de palanca hace innecesaria la fuerte tensión y no resulta recomendable. Además, puesto que los ligamentos pélvicos posteriores pueden está ya distendidos, imitar la acción de este músculo puede ser perjudicial. Hay una razón por la que el cuerpo inhibe al músculo transverso abdominal. Utilizar los ligamentos distendidos como palanca sólo puede lesionarlos aún más. Cualquier cinturón que tire del hueso ilíaco anteriormente de esta forma provoca un mayor riesgo de romper los ligamentos posteriores que soportan el peso. Por otra parte, el Cinturón Sacroilíaco Serola tira del hueso ilíaco hacia atrás, en dirección al hueso sacro, ejerciendo una compresión directa sobre la articulación sacroilíaca.

Los movimientos de flexionar el tronco, levantar peso o rotar aumentan significativamente la probabilidad de que el sacro sobrepase el arco de movimiento normal, distendiendo de nuevo los ligamentos y volviendo a lesionar la articulación.

  • Al flexionar el tronco hacia atrás, la alineación de las superficies articulares tiende a permitir que el sacro caiga anteriormente, alejándose del hueso sacro y empeorando la lesión en la nutación. Esta probabilidad se ve aumentada cuando la elasticidad del cinturón, que imita la acción de los músculos, como el transverso abdominal y el multífido, tira de la articulación hacia la nutación.
  • Al levantar peso, la fuerza axial complementaria cargará el sacro y puede empujarlo más allá de la nutación normal, provocando lesión.
  • La rotación proporciona una fuerza de nutación suplementaria que se transfiere desde la columna al sacro, forzándolo anteriormente a la lesión en nutación.

Flexionar el tronco, rotar o levantar peso son bastante problemáticos. El cuerpo inhibe de forma innata los músculos como el transverso abdominal y el multífido porque empeorarían la lesión en nutación; sería una locura reproducir la fuerza de estos músculos con un componente elástico. El soporte para fortalecer estos músculos es innecesario y puede resultar contraproducente.

LAS DIFERENCIAS DE SEROLA

La capa elástica mejora la fuerza de agarre proporcionando compresión y resistencia, pero dentro del arco de movimiento establecido por la capa no elástica. Además, tirará de la pelvis hacia atrás hasta la posición neutra, favoreciendo una posición más erecta y ganando estatura, minimizando la tensión en las vértebras lumbosacras, en los discos, en las facetas y la raíz de los nervios.

Juntas, las dos capas normalizan la movilidad y, por tanto, la función de la articulación sacroilíaca. La capa elástica no está pensada para reforzar ningún músculo específico. Sin embargo, con el Cinturón Sacroilíaco Serola, la fortaleza muscular en general y su función se pueden restaurar a través del propio cuerpo.

Cabe destacar que la capa elástica no es suficiente para empujar todo el líquido del espacio articular y curar la articulación sacroilíaca; hay otro medio que se ha desarrollado con este objetivo, que son las cuñas pélvicas de categoría 2 (consulte la sección Cuñas Pélvicas Hinchables Serola).

Reference

  1. Solomonow M: Ligaments: a source of work-related musculoskeletal disorders. J Electromyogr Kinesiol 2004, 14:49-60.
  2. Freeman MA, Wyke B: Articular reflexes at the ankle joint: an electromyographic study of normal and abnormal influences of ankle-joint mechanoreceptors upon reflex activity in the leg muscles. The British journal of surgery 1967, 54:990-1001.
  3. Mens JM, Damen L, Snijders CJ, Stam HJ: The mechanical effect of a pelvic belt in patients with pregnancy-related pelvic pain. Clinical biomechanics (Bristol, Avon) 2006, 21:122-127.
  4. Vleeming A: Towards An Integrated Therapy For Peripartum Pelvic Instability-A study Of The Biomechanical Effects Of Pelvic Belts. In Proceedings of the 1st Interdisciplinary World Congress on Low Back Pain and its Relation to the Sacroiliac Joint. 1992
  5.  Snijders CJ: Transfer of Lumbosacral Load to Iliac Bones and Legs: Part 1 - Biomechanics of Self-Bracing of the Sacroiliac Joints and its Significance for Treatment and Exercise. Clinical Biomechanics 1993a, 8:285-294.
  6.  Richardson C, Jull G, Hodges P, Hides J: Therapeutic Exercise for Spinal Segmental Stabilization in Low Back Pain. Churchill Livingstone; 1999.
  7.  Damen L, Spoor CW, Snijders CJ, Stam HJ: Does a pelvic belt influence sacroiliac joint laxity? Clinical biomechanics (Bristol, Avon) 2002, 17:495-498.
Joomlart