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Pruebe el “reto Serola”

COMPARE EL CINTURÓN SACROILÍACO SEROLA CON CUALQUIER OTRO CINTURÓN MEDIANTE UNA SIMPLE PRUEBA

1. Ponga el Cinturón Sacroilíaco Serola a la persona, bien sujeto. (Cómo se pone)

2. Compruebe la fortaleza de cualquier músculo. Una forma fácil de hacerlo es que la persona sentada levante un pie del suelo y usted empuje desde arriba. Otra prueba sencilla es que la persona, estando de pie, levante un brazo y usted se lo empuje en la dirección apuesta.

3. Quítele el cinturón y vuelva a comprobar la fortaleza del músculo.

4. Repita esta prueba con cualquier otro cinturón lumbar o sacroilíaco.


RESULTADO

La fortaleza del músculo es un indicador de la integridad articular, por lo que la diferencia de fortaleza representa la diferencia de soporte. Si la persona tiene más fuerza con el cinturón puesto, significa que puede tener una articulación sacroilíaca inestable.

Como ocurre con cualquier articulación, la inestabilidad sacroilíaca provoca una sujeción reactiva por parte de los músculos destinada a estabilizar la articulación e inhibir a sus antagonistas (reflejo artrocinético); esto se puede medir en términos de debilidad. Como es lógico, los músculos inhibidos son más débiles. Asimismo, los músculos que ofrecen sujeción, de hecho, se vuelven más débiles, ya que se les obliga a realizar dos funciones al mismo tiempo: estabilizar la articulación sacroilíaca y resistir las pruebas. La mayoría de los grandes músculos del cuerpo se insertan en los huesos que conforman la articulación sacroilíaca, por lo que la debilidad provocada por su función de sujeción se transmite al tronco, a las caderas y a la parte superior de las piernas, en la medida en que dichos músculos generan un efecto de autosoporte.

El Cinturón Sacroilíaco Serola, al estabilizar la articulación sacroilíaca, reactiva los músculos inhibidos y libera a los músculos que hacen la función de sujeción, permitiéndoles aprovechar mejor su esfuerzo en las funciones que les son propias. Este principio es válido para cualquier situación en que se requiera un esfuerzo, incluidos el trabajo, los deportes o los juegos. La persona que lleva el Cinturón Sacroilíaco Serola funciona mejor y corre menos riesgos.

A diferencia de los cinturones de soporte lumbar grandes y anchos, que ofrecen soporte muscular, el Cinturón Sacroilíaco Serola, que es mucho más estrecho, proporciona soporte a los ligamentos y a la estructura esquelética. Los cinturones lumbares, al sustituir a los músculos debilitados del tronco, contribuyen a una mayor debilitación ya que favorecen la atrofia por inactividad; por esta razón, los cinturones lumbares deben llevarse sólo para realizar tareas específicas. En cambio, el Cinturón Sacroilíaco Serola, fortalece los músculos de soporte permitiendo que funcionen normalmente, por lo que hace posible su uso constante y diario ofreciendo, al mismo tiempo, una gran comodidad y una flexibilidad adecuada.

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