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Embarazo

LOS BENEFICIOS

Maternity Belt - Serola Sacroiliac BeltNo hace falta insistir mucho en la importancia de utilizar el Cinturón Sacroilíaco Serola durante y, especialmente, después del embarazo. Durante el embarazo, los ligamentos, bajo los efectos hormonales, se vuelven laxos y se estiran para permitir que la pelvis se extienda de cara al parto. Es muy importante mantener bien juntas las articulaciones sacroilíaca y púbica tras el parto, para contribuir a que los ligamentos se acorten de nuevo y vuelvan a alinear la pelvis correctamente.

Históricamente, en muchos países, las mujeres se envolvían la pelvis con alguna prenda de ropa tras el embarazo para aliviar el dolor posparto.

“Un grupo de 147 pacientes utilizó un cinturón pélvico tras el parto. De estas pacientes, un 10% manifestó sentir más dolor, un 23% no notó ningún efecto y un 67% notó un efecto positivo”. J.M.A. Mens et al. 1992 "Para mantenerse estable, la articulación sacroilíaca se sirve de un mecanismo de autosoporte ofrecido por los ligamentos y los músculos, tal como lo describen Vleeming et al. Este modelo biomecánico, respalda los beneficios del uso de un cinturón sacroilíaco para el tratamiento del dolor periparto". Snijders CJ 1992

Algunos estudios han demostrado que, como todas las articulaciones pélvicas se relajan durante el embarazo, lo más probable es que el uso de un cinturón sacroilíaco evite el dolor asociado a esa relajación durante y después del parto. Snidjers et al. 1992, Vleeming et al. 1990 y Hansen JH 1992

“La influencia de las actividades físicas en el dolor pélvico y el alivio conseguido con el uso de un cinturón pélvico en cerca de un 60% de pacientes implica que el sistema locomotor es la causa de dicho dolor, y no algún órgano interno, como el útero”. El uso de un cinturón pélvico puede resultar útil en el tratamiento del dolor pélvico periparto. Snidjers et al. 1992

¿Qué dicen otras madres?

Serola Maternity Belt“Este producto es fantástico. Estuve sufriendo dolores en las piernas durante muchos años debido a un accidente de tráfico. Al quedarme embarazada de mi hijo, que tiene ahora 20 meses, hablé con la doctora del hospital en una clase de preparación para el parto. Ella se dio cuenta de mis dificultades para sentarme y levantarme y se interesó por mi caso al terminar la clase. Le dije que hacía años que padecía estos dolores y que, a pesar de que habían empeorado con el embarazo, no había nada que hacer, más que aguantarse. Me dijo que eso era absurdo y me dio uno de esos cinturones sacroilíacos de Serola. Fue entonces cuando empecé a dormir bien toda la noche. Ahora lo estoy usando de nuevo en mi actual embarazo y el dolor no es ni un 25% de lo que era antes de conocer este cinturón. Puedo ir de compras, caminar, limpiar la casa, trabajar y, sobre todo, ¡dormir!

Patricia Frost
Irlanda
3/23/2005

 

¿Y SABÍA QUE...?

“En dos terceras partes de las mujeres con fuerte dolor de espalda, se observó una disfunción de la articulación sacroilíaca. Esta observación es importante, porque la disfunción de las articulaciones sacroilíacas se debe tratar de forma diferente a otras causas de dolor lumbar. El dolor de espalda tenía tendencia a seguir siendo un problema tras el parto en dos terceras partes de las mujeres que padecían fuertes dolores durante el embarazo. En algunas mujeres, el dolor persistía al menos un año después del parto. La mayoría de mujeres tratadas con el cinturón trocantérico manifestaron resultados positivos”. (Fast et al. 1990) Un cinturón trocantérico es lo mismo que un cinturón sacroilíaco.


En un estudio con 407 mujeres embarazadas, Ostgaard et al. demostraron una reducción del dolor pélvico posterior en un 82% de las mujeres con el uso de un cinturón sacroilíaco no elástico, especialmente al caminar. Afirmaron que “el uso de un cinturón sacroilíaco bajo, no elástico, resultó una herramienta beneficiosa teniendo en cuenta su coste, y que resultó perjudicial en el alivio del dolor pélvico posterior de muchas mujeres”. (Ostgaard 1994) Al no observarse efectos secundarios, recomendaron el uso de los cinturones sacroilíacos no elásticos a las mujeres embarazadas que padecían dolor pélvico posterior.


En un estudio con 862 mujeres embarazadas, Berg et al. observaron que “un 49% padecía dolor de espalda y una tercera parte de estas mujeres calificaba el dolor como fuerte. La causa más habitual del dolor lumbar fuerte era la disfunción de las articulaciones sacroilíacas; 79 mujeres padecían estos fuertes dolores y tuvieron que dejar de trabajar. De estas 79 mujeres, un 72% notó un alivio con el cinturón trocantérico (sacroilíaco)". (Berg, 1988)


Nilsson-Wikmardivided et al. dividieron a 118 mujeres embarazadas en tres grupos. Uno de ellos usó sólo un cinturón pélvico y recibió un folleto informativo sobre su estado, y no se le asignó ninguna rutina de ejercicios. A los otros dos grupos, se les asignaron distintas rutinas de ejercicios, además del cinturón y el folleto. Se realizaron pruebas a todas las mujeres en la semana 38 de su embarazo y a las 3, 6 y 12 semanas después del parto. Los investigadores afirman que “durante el seguimiento de 3 meses, un 57% en el grupo 1 y un 35% en los grupos 2 y 3 no tenían dolores. En conclusión, el dolor pélvico diagnosticado durante el embarazo parece mejorar con el tiempo en los tres grupos de distinto tratamiento”. (Nilsson-Wikmar, 1998) Sin embargo, cabe destacar que el grupo que sólo recibió el cinturón y el folleto de información fue el que más se benefició.


La menstruación puede hacer que sea más difícil de conseguir y mantener la estabilización de la articulación sacroilíaca. DonTigny afirma que "la presencia de relaxina en el organismo alrededor de una semana o 10 días antes de la llegada de la menstruación produce un efecto hormonal de laxitud en los ligamentos similar al que se da durante el embarazo, aunque con menor intensidad, que vuelve dichos ligamentos menos estables y, por tanto, más propensos a pequeñas lesiones. La relaxina se reabsorbe durante la menstruación y, si el hueso coxal se mantiene en su posición normal sobre el sacro en ese momento, los ligamentos pélvicos parecen recuperar su estabilidad normal. He observado que, si la disfunción no se corrige, puede que la inestabilidad continúe hasta el siguiente ciclo menstrual” (DonTigny, 1985). Por lo tanto, ya que un cinturón sacroilíaco apropiado puede ayudar a estabilizar la articulación sacroilíaca, puede ser beneficioso su uso durante la menstruación.

Joomlart