Antes de 1934, en que se descubrió la hernia discal, se creía que la articulación sacroilíaca era el principal origen del dolor lumbar. A partir de entonces, el interés se desvió hacia el tratamiento quirúrgico del disco; estas intervenciones, aunque proporcionan un alivio espectacular en algunos casos, han demostrado ciertas limitaciones en el alivio de las dolencias lumbares.
Con la reciente aparición de la ciencia biomecánica, de nuevo, se considera que las articulaciones sacroilíacas juegan un papel fundamental en todo el complejo musculoesquelético.
Las articulaciones sacroilíacas son dos de los centros de soporte más importantes del cuerpo, ubicadas en el lugar donde el peso del cuerpo se transfiere oblicuamente desde la columna vertebral a través de la pelvis hasta las piernas. Algunos estudios concluyen que las articulaciones sacroilíacas son importantes sensores de la intensa fuerza que se transmite del tronco a las piernas, en la que están implicados los músculos del cuerpo de mayor tamaño. En este sentido, la articulación sacroilíaca funciona como un transductor de fuerza multidireccional.
La base de la columna vertebral, el hueso sacro, está soportado en su unión con los huesos ilíacos de la pelvis únicamente por los fuertes ligamentos que integran las articulaciones sacroilíacas. Dentro de estos ligamentos hay nervios que controlan y orientan la postura del cuerpo. La distensión de estos ligamentos causa inestabilidad (laxitud), lo que provoca espasmo muscular, dolor y desequilibrios posturales en todo el cuerpo.
Los patrones de dolor referidos procedentes de la articulación sacroilíaca pueden afectar a toda la espalda y extenderse hacia abajo por la parte delantera, lateral y posterior de la pierna hasta la parte externa del pie. Uno de los descubrimientos clave es que el dolor suele ser peor en uno de los lados del cuerpo. Durante el proceso de curación, la inestabilidad puede comprometer la función y provocar frecuentes lesiones nuevas.
El Cinturón Sacroilíaco Serola está diseñado para comprimir y dar soporte a las articulaciones sacroilíacas, aliviando así la tensión e inestabilidad en dichas articulaciones, que soportan el peso. Pero es importante destacar que su condición restrictiva no depende de lo ajustado que se use. El movimiento excesivo o insuficiente puede afectar negativamente a todo el sistema musculoesquelético. El Cinturón Sacroilíaco Serola, al proporcionar un equilibrio correcto entre resistencia y elasticidad, restablece el movimiento natural de la articulación.
Debido a la estabilidad que el Cinturón Sacroilíaco Serola proporciona a la base de la columna vertebral, la fortaleza se ve incrementada en toda la espalda, caderas y piernas, por lo que las probabilidades de sufrir una lesión trabajando o jugando disminuyen considerablemente.
Una columna de bloques apilados será tan estable como lo sea su base. Si hay inestabilidad, esta columna se debilitará. Poner una banda de soporte alrededor de los bloques que se están empezando a caer no será tan efectivo como dar soporte a la base. Algo muy parecido sería usar un cinturón lumbar en lugar de un cinturón sacroilíaco. Por eso, disfrute con su trabajo y con todas sus actividades preferidas, incluido el sueño, llevando puesto el mejor elemento de soporte disponible: el Cinturón Sacroilíaco Serola.
Sacroiliac Joint








